Libertad de prensa ¿en Venezuela?

Uno de mis campos de batalla personal siempre han sido la libertad de expresión y la libertad de prensa. Resulta complejo a veces disociarlas y comprender la diferencia. Sin embargo ambas son inequívocas para el buen funcionamiento de un sistema democrático. Si se atenta contra una, podemos tener por seguro que la otra será gravemente herida y sin la fortaleza de ambas, no hay una verdadera democracia.

En Venezuela ambas parecen vestigios de lo que alguna vez fue una democracia, hoy se pasean moribundas en la escena nacional. Mientras en la calle hay largas colas para comprar harina, leche y azúcar, en la televisión venezolana transmiten un programa mexicano de los años 70 o una emisión de cocina, siempre eficaces para escapar de la realidad del país.

En los últimos acontecimientos violentos durante las manifestaciones estudiantiles, donde han muerto más de 30 venezolanos desde febrero de 2014, la televisión nacional calla. No lo ha hecho solamente ante las muertes en estos hechos recientes, sino que ha permanecido silente desde hace demasiado tiempo, las alarmantes cifras de 2013 donde hubo casi 25 000 muertes por armas de fuego en el país no han formado parte de la actualidad noticiosa de los canales nacionales.

Los pocos medios que reseñan los acontecimientos actualmente son la prensa escrita, los medios internacionales por tele suscripción o los mismos usuarios a través de las redes sociales. Pero los periódicos están siendo asfixiados a través el control del acceso al papel, el cual es importado, como todo en Venezuela y la autorización para comprarlo depende solo del gobierno nacional. Diarios de más de 60 años en el país, están en riesgo de salir de circulación, puesto que “sin papel, no hay periódico”.

Los canales internacionales como CNN en Español han sido amenazados, al igual que sus periodistas con casos hasta de expulsión del país, todo esto sin derecho a réplica. El canal de noticias NTN24 fue de manera arbitraria y sin proceso legal posible, sacado del aire en dos horas el 13 de Febrero 2014, luego de una amenaza del gobierno nacional por “no bajar el tono”, la cual fue finalmente ejecutada…

Mientras múltiples organizaciones internacionales denuncian estos hechos como una tentativa de silenciar directamente la prensa, el gobierno hace caso omiso y no se pronuncia al respecto. El problema de la redes sociales se impone entonces con respecto a la competencia de los usuarios para divulgar informaciones, puesto que no todos somos periodistas. A pesar de un flujo inmenso de información que hay que “procesar”: Twitter, Facebook y YouTube, son indudablemente plataformas de denuncia en nuestras sociedades modernas. Las redes han sido en reiteradas ocasiones censuradas o bloqueadas según lo han reportado los mismos usuarios y las compañías que han denunciado la restricción de contenidos por parte del gobierno nacional.

En el año 2007, el canal de TV más antiguo de Venezuela fue sacado del aire bajo un pretexto legal, según lo que estableció un ente encargado de regular las comunicaciones en el país mejor conocido como CONATEL. Quizás sintonizaba poco RCTV, el canal en cuestión, pero siendo estudiante universitaria, no podía recluirme en una biblioteca mientras desde una oficina ministerial se nos imponía a todos los venezolanos que programa ver. A ciencia cierta Chávez deseaba fervientemente que las críticas que expresaban los periodistas de este canal cesaran por completo. Cabe destacar que los años de gobierno de Hugo Chávez ya habían limitado ampliamente nuestra capacidad de escogencia en lo que sintonizamos en la radiofrecuencia nacional. Las “cadenas” de radio y televisión a través las cuales el presidente de la república se expresaba durante, a veces hasta 8 horas y más, en todos los canales de televisión y emisoras radiales, formaron parte de mi infancia, ya que Hugo Chávez llegó al poder cuando yo tenía apenas 11 años.

Ese año 2007 fue crucial para la formación de un verdadero movimiento social estructurado liderado por los mismos estudiantes. Estos jóvenes construyeron una opción efectiva para las generaciones de relevo de la oposición democrática. De hecho fue el rol protagónico de los estudiantes ese año que llevaron a la derrota del referéndum propuesto en diciembre por el presidente Chávez, entre los cuales se encontraba la reelección indefinida y la reforma constitucional de casi una quinta parte del texto de ley supremo (que él mismo había propuesto en 1999). Es necesario precisar que el contexto venezolano es complejo y que la oposición es una coalición a múltiples voces que no puede ser reducida a la “derecha” radical y “fascista” como la tilda de manera simplificadora el gobierno nacional en su discurso. Todo lo contrario, la oposición busca revindicar a todas las partes de la sociedad venezolana, sin distinción, el “pueblo”, es pueblo simplemente, no pueblo “chavista” ni “opositor”. Yo me considero a parte entera del “pueblo” sin etiquetas impuestas bajo la maniobra de un populismo de Estado.

Los estudiantes que manifestamos en 2007 vimos represión. Fui testigo de primera mano de ese movimiento que surgió en 2007, el cual sorprendió a toda la tolda política oficialista, sobretodo porque la universidad venezolana había permanecido dormida desde hacía varios años. Pero esta generación de relevo del movimiento estudiantil que desde febrero de este año 2014, se ha mantenido en una lucha pacífica y democrática constante y ha sobretodo demostrado ser verdaderamente resistente ante el grado de la represión brutal que observamos hoy por parte de las fuerzas del orden, de hecho la represión de “ayer” no solo parece lejana, sino ínfima.

Este punto es extremadamente sensible para aquellos que afirman que la oposición manipula las imágenes o las acusaciones sobre la represión, lo cual puede suceder, precisamente porque no hay medios que reporten lo que sucede en el país y que no le quita que sea una actitud condenable, pero se trata de casos aislados. De ahí la importancia de “reciclar” competentemente el flujo de información, el cual no es menos incoherente en Venezuela, que en países desarrollados.

La ONG Foro Penal es quien ha llevado de manera consecuente las cifras de detenidos y privados de libertad que ya oscilan los 2000 manifestantes desde inicios de febrero 2014. También ha constituido los casos de denuncia de torturas y tratos inhumanos, los cuales se elevan a 59 “plenamente confirmados”[1] para exponerlos ante organismos internacionales como la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Los representantes de esta ONG no han sido jamás recibidos por canales nacionales, sino por el contrario han tenido que recurrir a los canales internacionales como CNN en español o NTN24, el cual se sintoniza ahora en el país por Internet. La razón por la cual el Foro Penal debe exponer los casos ante estos organismos es simplemente porque comenzando por las noticias, los productos básicos y hasta la justicia deben ser “bienes” importados en Venezuela. Alfredo Romero el director de esta ONG expresó ante los cancilleres de UNASUR: “No hay mediación para los derechos humanos lo que se necesita es justicia”.

A pesar que la inseguridad reine normalmente en la calle, cuando los estudiantes salen a protestar pacíficamente, las fuerzas del orden se hacen presente de manera multitudinaria. Muchos nos preguntamos ¿dónde estaban para proteger de la inseguridad y del hampa? Mientras los estudiantes siguen en la calle, creando conciencia respecto a la situación nacional que afecta a todos los venezolanos por igual, los canales nacionales transmiten dibujos animados. Los periodistas que aún se atreven, aguerridos a acompañar a los estudiantes son muchas veces atacados por las propias fuerzas del orden, así estén debidamente acreditados y sean de medios internacionales. Desde el inicio de las protestas, según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa, más de 100 periodistas han reportado sufrir agresiones, ser golpeados y detenidos por la policía nacional o la guardia nacional bolivariana. Algunos han estado presos y el modus operandi es siempre el mismo, sus equipos son confiscados y jamás devueltos integralmente, sobretodo sin lo más valioso de su trabajo, la información…

Por eso me pregunto nuevamente, ¿cuál libertad de prensa en Venezuela?.

 

[1] http://www.planv.com.ec/historias/entrevistas/cifras-la-represion-venezuela

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